Oportunidades y desafíos para los municipios de Ñuble

By 25 de septiembre de 2018marzo 23rd, 2021Columna

Luego de unas fiestas patrias marcadas por intensas lluvias que afectaron la zona centro-sur del país, es importante destacar algunos aspectos – no menores – a tener en cuenta en el devenir de la nueva región en términos de políticas públicas y administración local. Un tema fundamental es la gestión de los recursos públicos, en particular la labor desarrollada por las municipalidades en la administración de estos, transparencia de la información y ejecución presupuestaria. Estos elementos se encuentran presentes en la definición del presupuesto para el periodo siguiente y son discutidos al interior de los municipios cada año a inicios de octubre.

La labor desarrollada por las municipalidades es clave para lidiar con las crecientes exigencias sociales que apuntan, en su mayoría, a mejorar la calidad de vida de la población. En cuanto a gestión, desde el año 2012 a la fecha, cerca del 50% de los 21 municipios que hoy conforman la nueva Región del Ñuble han recibido ingresos extra por concepto de capacidad técnica, lo que es considerado por algunas autoridades edilicias como un “premio” al buen comportamiento de acuerdo a un conjunto de indicadores de gestión municipal monitoreados anualmente. Estos ingresos provienen del Fondo de Incentivo para la Gestión Municipal (Figem) y que, por la Ley de Presupuestos, a partir del año 2012, son asignados previa evaluación de parámetros establecidos y analizados por la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere). El mecanismo por diseño, considera la deuda previsional de las comunas, eficacia en el cobro de las patentes municipales, la reportabilidad a la Contraloría General de la República – que fija su atención en las obligaciones de entrega de información respecto a los informes contables y presupuestarios de las municipalidades – la gestión de ingresos en relación a gastos de funcionamiento, responsabilidad en el uso de los recursos municipales y, finalmente, el nivel de transparencia municipal.

En este sentido, el “premio” es un potente señalizador de la excelencia en la administración de recursos públicos en el Ñuble. En promedio, los municipios que calificaron para el Figem en 2017 recibieron cerca de $100 millones. No obstante, las deudas impagas que algunos municipios de la región mantienen a la fecha impiden que accedan a estos recursos extra. En particular destacan las deudas previsionales y que, más de un dolor de cabeza, han supuesto una carga extra para las administraciones municipales, especialmente cuando son heredadas de periodos anteriores. Estas deudas impiden de forma inmediata a municipios con bajos presupuestos aumentar sus arcas públicas.

En este sentido es importante que los municipios no favorecidos con el Figem mejoren el modelo de gestión que manejan actualmente, y que consideren el potencial de la asociatividad municipal. Así, municipios con buenos indicadores de gestión pueden apoyar y sugerir medidas correctivas a las municipalidades rezagadas para que logren a mediano y largo plazo cumplir los criterios establecidos por la Subdere y acceder a recursos extras. Además de aprovechar las características que comparten las comunas de la recientemente conformada Región del Ñuble.

Mauricio Oyarzo Aguilar

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