La comunicación en la política

By 11 de abril de 2016marzo 23rd, 2021Columna
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El Congreso está cada día más sensible a la importancia de la comunicación con los ciudadanos” Para nadie es un misterio que la comunicación tiene grandes desafíos hoy en día. En primer lugar debemos entender que los medios de comunicación de masas han transformado y están transformando la vida de las personas y su relación con el entorno, pues se construye un lenguaje social específico, que hace cambiar nuestras percepciones sobre la sociedad y nuestras relaciones con los demás; pero la comunicación actualmente está evolucionando negativamente en algunos aspectos, con consecuencias para nuestros ciudadanos. En el último tiempo la actividad política ha experimentado un proceso de especialización técnica y profesionalización en el ámbito comunicativo, pues la sociedad está exigiendo información cada vez más completa, oportuna, veraz e instantánea. Por lo tanto, la comunicación política se está convirtiendo en un elemento necesario y esencial. No solo hay que escuchar a los ciudadanos en época de elecciones (este año tenemos elecciones municipales). A este respecto la pregunta que todos se hacen es cómo será la comunicación política, con todos los escándalos que se han sucedido últimamente en el mundo político. Tomemos en cuenta que esta no solo sirve para ganar elecciones, sino para sacar adelante acciones políticas concretas e incluso para garantizar la estabilidad del sistema. Al revisar los distintos medios, nos damos cuenta que la comunicación se concentra fundamentalmente en los medios escritos, de una manera unidireccional, centralizada y sin mucha credibilidad, pues se mantiene un control del mensaje y la triangulación o “framing” se ha convertido en un término habitual en las estrategias de los gobiernos. Un punto esencial que se detecta al leer y visualizar las estrategias, es que estas tienden a dejar en segundo lugar la relación con los ciudadanos, considerados muchas veces como meros espectadores, siendo que son los protagonistas de la vida política durante y fuera del periodo electoral. El funcionamiento de cualquier democracia depende del flujo eficiente y multidireccional de la información, la que hoy en las encuestas concluyen que la ciudadanía se encuentra rezagada y desinformada, salvo aquel sector que se informa a través de medios alternativos. Sin la información, la democracia en cualquiera de sus formas no podría existir. Los ciudadanos necesitan tener información antes de tomar la decisión sobre quien los representará. Los representantes necesitan información para adoptar sus decisiones; donde debería ser un axioma la veracidad de esta, no importando el medio utilizado. Los ciudadanos y grupos organizados deben convertirse en fuente principal para la toma de decisiones. De ahí que la información, y por tanto la comunicación eficaz, se constituya como la sangre vital de una democracia. Un parlamentario decía que “nosotros somos espejo de la opinión pública, y el parlamento es el lugar donde reside la soberanía nacional, y como consecuencia de ello la comunicación forma parte de su ADN desde sus orígenes”. Por lo tanto, la comunicación debe tener cualidades de transparencia, debe ser directa y participativa y debe vincular hechos que en apariencia no tienen relación entre sí. De lo contrario, se vería afectada la raíz de nuestra frágil democracia.

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