El valor de la inmigración

By 17 de abril de 2017marzo 23rd, 2021Columna
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Buscando información sobre inmigrantes en Chile, me encontré con una gran cantidad de personas que han aportado extraordinariamente al país, algunos de ellos son:

Andrés Bello, además de ser el impulsor de la Universidad de Chile, de redactar el Código Civil Chileno, fue inmigrante, de nacionalidad venezolana y el Congreso de Chile reconoció sus grandes aportes otorgándole la nacionalidad por gracia.

Rubén Darío, conocido como “El príncipe de las letras castellanas” o “El padre del modernismo”,  también fue inmigrante en Chile, de nacionalidad nicaragüense.

Horst Paulmann, fundador de Cencosud, la mayor cadena de retail en Chile y una de las más grandes de Latinoamérica, nació en Alemania y emigró junto a su familia a Italia, luego a Argentina, hasta que encontró su lugar en el mundo aquí en Chile.

Roser Bru Llop, a quien se le otorgó el Premio Nacional de Artes en 2015, nació en España en 1923 y se radicó en Chile en 1939.

Andrónico Luksic, fundador del Grupo Luksic, chileno pero hijo de inmigrantes, su padre de nacionalidad croata y su madre de nacionalidad boliviana.

Juan Yarur Lolas, inmigrante palestino que modernizó la industria textil e impulsó la creación del Banco de Crédito e Inversiones.

Con estos casos ejemplificadores, me propuse poner en valor los aspectos positivos de este proceso imparable, sin dejar de lado los desafíos que enfrenta el Estado en cuanto al diseño e implementación de políticas que permitan la integración e inclusión beneficiosa tanto para los que llegan como para los chilenos.

En los ejemplos mencionados, nos encontramos con aportes relacionados a la innovación (la interculturalidad le da a los inmigrantes la posibilidad de identificar, con cierta facilidad, oportunidades de negocios y desarrollar propuestas originales para aprovecharlas o replicar modelos de su país de origen que no estén presentes en Chile), el conocimiento (según consigna este diario en su nota del 19-02-2017, “el 47,6% de los inmigrantes que solicitaron su visa en la Provincia de Ñuble entre los años 2011 y 2015 declaró tener estudios universitarios, mientras que un 12,3% tiene estudios técnicos”) y el emprendimiento.

Desde el punto de vista económico, la inmigración provoca que la demanda global aumente, también crece el consumo de bienes  y se afianza el crecimiento.

Para la Organización de las Naciones Unidas, la diversidad cultural impulsa el desarrollo, no solamente económico sino que promueve una vida mejor desde lo intelectual, afectivo, moral y espiritual.

Desde el punto de vista del marketing, la inmigración representa un enorme desafío para las marcas, se trata de conocer estos nuevos grupos de clientes para poder satisfacer sus expectativas, entender los diferentes hábitos de consumo y/o desarrollar nuevos productos en base a sus costumbres y gustos.

Cuántos aspectos favorables podríamos seguir señalando, sobre este proceso que no se puede detener, ni con políticas restrictivas ni con hostilidad o rechazo. Aunque es necesaria una mirada comprensiva de los flujos migratorios, sustentada en estudios prospectivos que sirvan de argumento para una nueva legislación.

Mientras tanto, valoremos las contribuciones positivas que la mayoría de los inmigrantes realiza, quedémonos con lo bueno.

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