Investigación EAN revela el rol de la descentralización en el éxito de los PDA

El estudio muestra que la creación de la región de Ñuble impactó directamente en mejores resultados de descontaminación en Chillán que en Talca y Osorno, tras la implementación de PDAs, comparables en aplicación de medidas y tiempo.

Es muy probable que, al pensar en la implementación, resultados y desafíos de los Planes de Descontaminación Ambiental (PDA), la palabra descentralización no se nos venga a la mente. Sin embargo, la investigación realizada por los académicos Dr. Claudio Candia Campano y Dr. Roberto Herrera Cofré de la Escuela de Administración y Negocios (EAN) de la Universidad de Concepción, y el Dr. Adolfo Uribe Poblete del Laboratorio de Análisis de Sistemas Energéticos, Centros PSI de Ingeniería y Ciencias Nucleares y de Energía y Ciencias Ambientales en Villigen, Suiza, evidencia que una mayor autonomía regional sí impacta en la efectividad de la política de descontaminación nacional.

La investigación, titulada Impact  of decentralization policy on air quality, fue publicada en abril en la revista Economic Analysis and Policy y sus autores relatan que la inquietud por investigar este tema nació al preguntarse por qué PDAs que comparten diseño y objetivos, y que fueron implementados al mismo tiempo en tres regiones distintas – Maule, Ñuble y Los Lagos – han tenido resultados tan heterogéneos. ¿Cuál fue la clave de la región con mejor resultado?  Efectivamente, la respuesta está en la descentralización.

Una implementación más efectiva

En Chile, cerca del 48% de la población está expuesta a mala calidad del aire, principalmente debido al uso de leña para calefacción residencial, siendo un problema crítico en las regiones centro-sur del país. Debido a lo anterior, el Estado implementó un PDA específico para la reducción de material particulado fino (MP2.5), cuya acción principal consistió en el recambio de calefactores a leña por símiles con combustión a pellet.

El estudio, combinando modelos de series de tiempo ARMA-GARCH con un diseño de Diferencias en Diferencias (DID), aplicado a mediciones horarias de MP2.5 en tres comunas (Talca, Chillán y Osorno) comparables entre 2013 y 2023, las tres con PDAs iniciados el año 2016, mostró que, a corto plazo (2 años) no hay reducciones en los índices de contaminación, pero, en el mediano y largo plazo sí hay cambios significativos, siendo de 5 microgramos por metro cúbico (μg ∕m3) en Talca y Osorno y de 8-10 μg ∕m3 en Chillán.

“El estudio utilizó la región de Ñuble como un experimento cuasi natural para identificar el efecto causal de la descentralización sobre la efectividad de los PDA”, explica el Dr. Candia. “Los resultados sugieren que este mejor desempeño no se explica solo por la existencia formal del instrumento ambiental, sino principalmente por una mayor intensidad de implementación local. Encontramos señales consistentes con un mayor recambio de calefactores, más fiscalización y mejores capacidades para ejecutar las medidas del plan. Además, observamos la presencia de estrategias más activas de educación, difusión y comunicación con la ciudadanía, que probablemente contribuyeron a una mayor adopción y legitimidad de las medidas implementadas”.

El académico enfatiza que los PDA no funcionan automáticamente por el solo hecho de ser decretados. Su efectividad depende mucho de factores como recursos disponibles, coordinación institucional, seguimiento y capacidad para llegar efectivamente a los hogares.

“Otro dato muy relevante es que, si se llevan estos datos a términos de beneficios sanitarios, la relación es de 9 a 1, lo que supera ampliamente los costos de la implementación del PDA.”, comentó.

La mirada a futuro

El próximo paso del PDA de Ñuble es ampliarse hacia el valle central, es decir, las zonas rurales. El desafío de esta nueva implementación, tal como lo explica el Dr. Uribe, es que la leña no es solo un combustible, sino que “forma parte de las prácticas cotidianas, de las restricciones económicas y de la forma en que las familias enfrentan el invierno. Por eso, las soluciones no pueden ser únicamente regulatorias o tecnológicas; también deben considerar la realidad social y cultural de los territorios.”

Para el experto, el plan debería aplicarse con mayor gradualidad, por ejemplo, una excepción acotada que permita recambiar artefactos contaminantes por calefactores certificados a leña o de alta calidad compatibilizaría mejor los objetivos ambientales con la realidad energética del territorio, especialmente en zonas donde depender exclusivamente del pellet o de la electricidad puede ser difícil de sostener en el tiempo.

El Dr. Herrera apoya este argumento, destacando que el principal desafío del nuevo PDA no es solo reducir emisiones, sino hacerlo mediante una transición territorialmente diferenciada y socialmente sostenible. “La experiencia reciente de Chillán y Chillán Viejo muestra que las políticas ambientales pueden generar resultados positivos cuando existen capacidades locales, coordinación institucional y acompañamiento territorial. Pero ampliar el plan al valle central implica reconocer que las soluciones no necesariamente pueden ser idénticas para todos los territorios ni para todos los hogares.”, enfatizó.

Por eso, el académico recalca que la descentralización no cambia el diseño de la política, pero sí su efectividad. “Las políticas ambientales en países en desarrollo requieren no solo un buen planteamiento, sino también de capacidades territoriales suficientes para sostener su implementación en el tiempo”.

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