La nueva región y el ajuste de expectativas

By 10 de septiembre de 2018marzo 23rd, 2021Columna

Y llegó septiembre… Debe ser el mes más esperado por nuestros compatriotas, en particular por aquellos que sueñan con pasar agosto. Pero es especial para Ñuble y su Capital Regional, que deja atrás las temperaturas extremas bajo cero grados, la contaminación con niveles hasta siete veces superiores a Santiago, y – por sobre todo – finaliza la etapa de instalación de la región de Ñuble y comienza la fase de operación. Una pregunta surge aquí entonces: ¿Qué significa realmente esta nueva etapa?

El 6 de septiembre de 2018, será enmarcada dentro de la historia nacional la puesta en marcha de la nueva Región de Ñuble, que luego de 43 años dejará de ser provincia de la Región del Biobío. El paso a región, significa el debut del propio Gobierno Regional, tres Gobernaciones Provinciales, Fiscalía regional, Defensoría regional, 14 Secretarias regionales ministeriales y 600 profesionales distribuidos en diversos servicios para  comenzar a  articular el territorio. Pero sin duda que lo más importante, es la oportunidad de reescribir la historia, permitiendo modelar con identidad propia la visión de lo que esperamos como región y procurar el desarrollo equitativo de las 21 comunas de las provincias Diguillín, Punilla e Itata. En definitiva, mejorar la calidad de vida de aquellos que hemos  puesto nuestra fe en el desarrollo de esta región.

Surge una nueva pregunta ¿Qué percibiremos en la fase de operación? En el corto plazo, nuestra población sentirá paulatinamente que el problema del centralismo nacional y regional disminuirá, debido a la dedicación exclusiva de las nuevas autoridades en las 21 comunas, en otras palabras, permitirá la focalización de los planes y políticas de gobierno, con presupuestos exclusivos para el desarrollo de la nueva Región. En el largo plazo, se espera que la Estrategia Regional de Desarrollo (ERD) permita orientar la inversión pública para aumentar la productividad y estimular la inversión privada para aumentar la oferta de empleo, lo que tendrá como efecto que el talento de nuestros jóvenes – y los que no lo son tanto– se queden en la Región a impulsar su desarrollo.

No obstante lo anterior, la nueva administración del Gobierno Regional deberá enfrentar un primer gran desafío – el control de expectativas- sobre los recursos que aterrizarán en la Región y el nivel de actividad que esto generará. Sin el ánimo de querer aguar la fiesta, es importante no olvidar desde donde estamos partiendo. Veamos algunos datos: será la región de menor superficie, la segunda región más pobre de Chile, la segunda región con más adultos mayores, un desempleo cercano al 20%, una productividad del orden de 500 UF/trabajador (cuatro veces menos que el promedio nacional). Por lo anterior, debemos fijar la mirada en el largo plazo y cambiar la consigna de “Tanta inspiración merecía una región” a “Construyamos con transpiración la región que soñamos”. Ahora bien, cuando todo comienza y el logro de la instalación es una realidad, solo puedo recordar la Oración de la Serenidad para aquellos desafíos que se avecinan “Concédenos la serenidad para aceptar las cosas que no pueden ser cambiadas, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”. ¡Felices Fiestas Patrias para todos los habitantes de la nueva región de Ñuble!, que viene mucha “pega” por delante.

Víctor Díaz López

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