
La realidad de muchos estudiantes de primer año al entrar a la universidad es que escasamente logran dimensionar el ecosistema que constituye una malla de estudios y de qué forma las asignaturas se relacionan entre sí, más allá de la línea que le indica si es, o no, prerrequisito de la que debe tomar el próximo semestre.
Con esta inquietud en mente, dos estudiantes de cuarto año de la carrera de Ingeniería Comercial de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción, Camila Bravo Figueroa y Natalia Valenzuela Malverde, concibieron el Programa de Integración y Vocación para la Orientación Temprana (PIVOT) con el propósito de acompañar a sus compañeros en su paso por la carrera, sobre la base de tres pilares: alfabetización estratégica, orientación vocacional y humanización académica.
A través de un trabajo en equipo con la EAN y el Centro de Alumnos de Ingeniería Comercial (CAIC), las estudiantes han llevado adelante su programa, comenzando por el hito de lanzamiento “Proyecta Comercial”, realizado el 29 de abril en el auditorio José Suárez Fanjul del campus Chillán, y la realización de dos talleres, Asignaturas Críticas el 6 de mayo y Hábitos y Métodos de Estudio el 20 de mayo, además de complementar la información a través de gráficas y entrevistas a estudiantes de la carrera, las que publican en su cuenta de Instagram.
Camila Bravo cuenta que la idea nació desde la empatía al notar que la motivación principal de muchos compañeros es aprobar, en lugar de aprender. “Nos dimos cuenta de que la problemática no es el interés, sino una real desconexión entre la malla curricular y el perfil profesional que cada alumno busca construir; hay una distancia enorme entre ver la asignatura aislada y verla como parte de un pilar de Ingeniería Comercial. Nuestro programa busca crear una comunidad conectada con la carrera; su motor es la orientación vocacional a través de la conexión con exalumnos, la alfabetización estratégica con nuestro concepto de ‘malla en red’ y la humanización académica a través de la desmitificación del ‘estudiante perfecto’”, explicó.
Por su parte, Natalia Valenzuela proyectó el desafío a futuro. “Queremos que esta motivación se convierta en un avance concreto en la carrera, haciendo de PIVOT un apoyo real y entre pares. Pero no quedarnos en los primeros años sino también orientar a los ciclos superiores en sus decisiones. A futuro, queremos que esta red crezca, para que ninguna generación futura tenga que enfrentar la malla sintiéndose sola y sepan que siempre hay un equipo dispuesto a ayudarlos”, puntualizó.




