¿El pescado o la caña?

By 18 de junio de 2018marzo 23rd, 2021Columna

Algunas obras sociales pueden generar grandes utilidades económicas, una afirmación que no siempre se entiende y de las cuales existen variados ejemplos para ilustrarla. Por otro lado, es por todos sabido que la educación es el pilar fundamental para el desarrollo de los países y que, aparte de todas las ventajas, desde el punto de vista económico, un pueblo educado genera ingresos y no gastos.

La Corporación de Desarrollo de San Carlos, a través de su directorio, creó un proyecto denominado “Hogar de Estudiantes de Educación Superior en Concepción” para que egresados de enseñanza media de San Carlos pudiesen estudiar en aquella Ciudad con todas las condiciones necesarias, esto es: Un edificio con capacidad para albergar 52 estudiantes, ubicado en el centro de Concepción cercano a los principales centros de estudios, con dependencias para damas y varones, zona de estudios con conexión a internet, cocina equipada, computadores, calefacción central y hasta televisión por cable, entre otras comodidades. Este proyecto fue acogido y financiado por la Municipalidad de San Carlos, comenzó con sólo 20 estudiantes y lleva más de 12 años en funcionamiento. Hasta el año 2017 han egresado más de 50 profesionales de diversas disciplinas como: ingenieros, arquitectos, psicólogos, matronas, profesores, odontólogos, entre otros. Los padres de los actuales alumnos se encuentran muy esperanzados, optimistas y agradecidos por la oportunidad brindada, puesto que de no existir este hogar sus hijos simplemente no hubieran podido seguir estudios superiores. El perfil de estos estudiantes es: tener un sobresaliente rendimiento académico en la Enseñanza Media, proceder de la comuna de San Carlos (sectores urbanos y rurales) y tener un alto índice de vulnerabilidad social según la ficha de protección social e informe socio-económico. La gran mayoría, para no decir todos, corresponden a la primera generación de estudiantes con estudios superiores y se les hace saber que la vida de cada uno será muy diferente como profesional, que la vida de sus hijos, nietos y las generaciones siguientes serán diferentes y que, si son agradecidos, la vida de sus padres será diferente. Existe una demanda creciente de estudiantes de San Carlos que han visto posible llegar a cursar estudios superiores a partir de esta iniciativa y se espera que otras Municipalidades pueden generar el mismo aporte social. Este proyecto repercute directamente en la calidad de vida de cada estudiante en todos los aspectos: social, educacional, económico, político y también en el Estado chileno, que se verá tremendamente beneficiado, puesto que un profesional genera ingresos a través de los impuestos y no será un elemento permanente de subsidios, vale decir, se corrobora que un aporte social bien pensado genera ingresos y no gastos y donde la premisa que se debería tener en cuenta dentro de todos los aportes sociales es proporcionar la caña y no el pescado, si se piensa desde una mirada de mediano largo plazo y por el desarrollo sostenido del país.

Ricardo Pérez Tirapegui

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