Los Alumnos: ¿Personas o Resultados?

By 16 de junio de 2014marzo 23rd, 2021Académicos EAN, Columna

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Hace un tiempo el gobierno expuso el contenido de la reforma educacional que se basa en tres pilares: Gratuidad universal; Fin al lucro; No a la segregación. Sin embargo, creo que la discusión no debería ser en torno a la gratuidad, ni al lucro, ni siquiera sobre la calidad, el debate debería estar centrado en qué es mejor para los alumnos, no como estudiantes, sino como personas.Esto fue lo que hizo Finlandia, país que hizo profundos cambios en su sistema educacional pacientemente construido en 30 años de reforma.En el paper, “LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA: Los secretos de un éxito asombroso” de Paul Robert, se describe cómo lograron ser unos de los primeros países en el ranking de la OCDE mostrando consistentemente excelentes resultados en las pruebas PISA, desde el 2000 hasta el 2012.

¿Cómo consiguieron todo esto? La idea de que un alumno feliz, bien desarrollado, libre de progresar a su ritmo, adquirirá más fácilmente los conocimientos fundamentales no es una utopía de un pedagogo iluminado: es la idea que orienta la acción de todos.Los alumnos estudian en un medio ambiente cálido y acogedor, la idea es que el estudiante debe sentirse en la escuela “como en su casa”. El tamaño modesto de los establecimientos (300 a 400 alumnos) crea una atmósfera de proximidad y permite al director conocer personalmente a todos sus alumnos.

Otra diferencia notable, es la cantidad de adultos por alumnos. Los cursos son de 20 estudiantes por sala, y además del profesor hay un ayudante que se encarga de guiar a los que están más atrasados. En Chillan, vemos prácticamente el doble de alumnos por sala, con un solo profesor, claramente hay una desventaja.Esto lo logran con un gasto en educación de un 6.8% del PIB, muy cercano al 6.5% del PIB que se pretende gastar en Chile después de la reforma propuesta. El aprendizaje de la lectura comienza a los 7 años de edad. Antes, los niños se dedican a actividades como música, deporte o arte. En cambio, en algunos jardines infantiles de Chillán se hace apresto a niños de 4 años y ya en pre-kínder están aprendiendo las letras.

Sin duda, los niños chilenos aprenden a leer antes que los niños finlandeses, sin embargo Finlandia esta entre los 5 mejores países en Lectura del ranking Pisa 2012, mientras que Chile está en el lugar 47. En esta misma línea, los estudiantes finlandeses no serán evaluados formalmente hasta los 9 años. Así, la adquisición de los saberes fundamentales puede hacerse sin la tensión de las notas y controles y sin la estigmatización de los alumnos más lentos. Pero, a partir de los 14 años, tendrán que enfrentar pruebas de tres horas, con preguntas de desarrollo, que permiten realmente entender si el alumno es capaz de aplicar lo aprendido, no como en Chile, donde se utilizan preguntas de alternativas que sólo miden si se aprendió de memoria la materia. Obviamente, estos no son todos los puntos de la reforma finlandesa, hay también diferencias en la formación de los profesores y en la valoración que tiene la sociedad de ellos.

Aunque veamos que la reforma propuesta es noble en su intención, aún es necesario pensar en los alumnos como personas y no como objeto de un ranking de prueba SIMCE, para tener un sistema que funcione realmente.

Daniela Carlin Nudman, Académico Escuela de Administración y Negocios, Universidad de Concepción.

 

 

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