Feriados: ¿días de real descanso?

La identificación de las personas con el catolicismo ha caído desde el 60%, registrado en el censo de 2002, a un 42% de la población chilena según la Encuesta Nacional Bicentenario UC 2024, mientras que, según este mismo estudio, las personas sin religión han aumentado hasta el 37%. Entonces, ¿por qué seguimos celebrando siete feriados católicos, de los diecisiete feriados que tiene el calendario chileno?

Chile ocupa la posición número 10 entre 231 países, con más feriados oficiales; es decir, se encuentra dentro del 5% de naciones con la mayor cantidad de feriados del mundo. A nivel del continente americano, sólo es superado por Colombia, con 18 días; y si observamos los países de la OCDE el promedio es de aproximadamente 12 días festivos no electorales.

Si le preguntamos a la IA ¿qué significan los feriados para los chilenos? Nos indica que el feriado es “un día de descanso legal que detiene las labores habituales, permitiendo el encuentro familiar, el turismo interno y la celebración de hitos”.

Con esto surgen dos preguntas: ¿es el feriado una pausa real? y ¿por qué el Estado decide cuando debo descansar? Un feriado puede ser bienvenido, ya que es considerado un periodo adicional de respiro, pero no necesariamente equivale a un periodo reparador; ya que no podemos trasladarlo a una fecha que realmente lo necesitemos, ni distribuirlo según nuestras responsabilidades familiares.

Por otra parte, si revisamos el impacto en la economía, está comprobado que los feriados provocan una pérdida al país. Según el Banco Central de Chile es en torno a un 0,4% del Imacec mensual por cada día no hábil; es decir, el costo de cada feriado en términos de PIB equivale a una pérdida de aproximadamente US$ 110 millones. Esto se torna más duro aún, desde la óptica de las PYMES, ya que ellas tienen menos respaldo financiero para absorber el pago de jornadas no trabajadas o el recargo por horas extras si deciden abrir. Por consiguiente, un feriado no es más que sumar costos innecesarios para la tan anhelada reactivación del mercado laboral. Es por esto que gremios como la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) han propuesto reemplazar feriados fijos por días de vacaciones individuales y flexibles, minimizando los frenos a la economía, y aumentando el bienestar social.

Entonces, con estos antecedentes, es mejor que el próximo septiembre en vez de evaluar un 17 feriado, el debate fuese “¿cómo distribuiremos de mejor manera el descanso?”. Quizás ha llegado el momento de dejar de medir nuestro bienestar por cuántos días nos entrega el calendario en rojo  y empezar a medirlo por cuánto control tenemos sobre nuestro tiempo; considerando que un 56% de nuestro descanso anual corresponde a feriados, siendo sólo el 44% restante días de libre elección para el trabajador (vacaciones).

Este cambio, podría repercutir en descanso real de quienes trabajan, especialmente cuando vemos que nuestro país es uno de los que mayor estrés laboral presenta al interior de la OCDE.

Quizás la tarea más urgente hoy es proponer un diseño institucional que reactive el mercado laboral aumentando los beneficios tanto de empleados como empleadores y mitigando los costos que implica para ambas partes el número rojo del calendario. No se trata de quitar descanso o trabajar más horas y tiempo, sino de devolver capacidad de decisión a las personas y reducir la ralentización que enfrenta la economía en este contexto.

Loreto Novoa Capponi

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