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Para que una ciudad pueda ser considerada atractiva para vivir, debe cumplir una serie de requisitos y ofrecer a sus ciudadanos beneficios al menos en tres ámbitos: Económico, higiénico e integrativo.

En el plano económico, una ciudad atractiva ofrece servicios a sus habitantes a un precio (costo de vida) en equilibrio con las oportunidades laborales y los sueldos que ofrece. Además, considera la estructura socio-económica predominante. Por ejemplo, para una ciudad como Chillán donde se utiliza intensivamente la bicicleta como medio de transporte, es prioritario tener ciclo vías.

También el impulso al desarrollo debe fomentar las sinergias productivas. Por ejemplo, si una ciudad está inserta en el área agrícola, lo ideal es que de forma planificada se establezca una industria que propenda a la especialización y al valor agregado. Asimismo, la oferta de formación técnico-profesional debería contribuir en esta línea.

Por otra parte, lo higiénico (en el amplio sentido) que hace que una ciudad sea atractiva, incluye el cuidado del medioambiente y la seguridad. Implica generar entornos adecuados y saludables para la vida, a través, por ejemplo, de proveer áreas verdes habilitadas para actividades familiares y deportivas, considerando los distintos grupos etarios. Para abordar a un target tan importante para cualquier urbe como es el caso de los visitantes y turistas, es útil usar la lógica de mercado, considerando a la ciudad como un producto a comercializar, priorizando la “experiencia de compra del consumidor” (en este caso el turista), al cual la ciudad le brinda todo aquello que es agradable, llámese conectividad, limpieza y seguridad.

Finalmente, en el plano integrativo una buena ciudad para vivir entrega instancias de interacción ciudadana, que permiten cambiar aspectos culturales que no aportan al desarrollo, como la segregación por ejemplo. La idea es pasar de forma paulatina a una ciudad más colectivista, colaboradora y solidaria. Si las plazas por ejemplo, fueran realmente atractivas, limpias y seguras, muchos más ciudadanos las aprovecharían para socializar, creándose vínculos que apoyen la sinergia que requieren otros proyectos.

¿Quiénes son los que tienen esta responsabilidad? Los gestores de la ciudad, todos quienes tienen una cuota de poder formal o informal (públicos y privados). Son ellos los que tienen la gran tarea de mejorar nuestra ciudad, tanto en forma (imagen), pero sobre todo en fondo, impulsando iniciativas de forma intencionada que la hagan atractiva para vivir, visitar o conocer, de tal modo que los habitantes nos podamos sentir orgullosos de “ser de” y “vivir en”.

Con la ciudad nos debería pasar lo mismo que con nuestro país, ser chovinistas extremos, importándonos mucho lo que de ella se diga. Por eso nos debería afectar el leer y escuchar lo consignado por la OMS “Chillán, tercera ciudad con los peores índices de contaminación en Latinoamérica”. También nos debiera afectar leer que estamos dentro de las primeras cinco comunas con las más altas cifras de desocupación del país (INE, diciembre 2013). Eso es mala prensa para nuestra ciudad. Guardando las proporciones, las ciudades al igual que las empresas pueden ser atractivas y competitivas, pero de todos depende y más aún de quienes tienen poder.

Macarena Dávila Vera,  Académico Escuela de Administración y Negocios, Universidad de Concepción

By | 2016-12-07T00:41:10+00:00 Mayo 12th, 2014|Académicos EAN, Columna|