Columna de opinión

Autoridad Responsable

La teoría de la relatividad parece tener vigencia hoy en lo cotidiano de nuestras vidas. Cuando nos informamos de las opiniones que tienen algunas personas acerca de un mismo acontecimiento podemos comprobar que la verdad de algunos es diferente a la verdad de otros o que lo falso para algunos es verdadero para otros, y viceversa; lo cual nos deja claro que todo es relativo (depende del cristal con que se mire). Esto está generando la aparición de nuevos términos, como por ejemplo, lo que se ha dado en llamar “ideológicamente falso”. Este tipo de conceptos lo manejan generalmente personas que tienen un cargo de responsabilidad en una organización, personas que tienen algún grado o facultad o derecho de dirigir o gobernar a otras personas y que en algunos casos las llamamos autoridades. Para no caer en definiciones ideológicamente incorrectas, a estas personas las llamaré “Personas Importantes”. Estas personas tienen  deberes y derechos; los derechos los conocen bien y los hacen respetar cuando necesitan de su efectividad, en cambio con los deberes se tienen diferentes situaciones.

Estas “Personas Importantes”, debido a su cargo tienen el deber de hacer respetar normas institucionales, pero no siempre lo hacen, pues están tan preocupadas de su imagen que no se atreven a dictar sanciones para no quedar mal con nadie, para poder mantener sus posibilidades en su próxima nominación o reelección. Con este tipo de “Personas Importantes” no podemos esperar justicia, pues si no hay una sanción objetiva ante el delito cometido, se genera una sensación de impunidad y hace aparecer a la comunidad como ingobernable.

Están las “Personas Importantes” que no se atreven a tomar decisiones, facultad que poseen por el cargo que ostentan, pero prefieren organizar espacios de conversación tipo cabildos abiertos (o cerrados, dependiendo con el cristal que se mire), en los cuales se tratan los temas y se pide la opinión a los presentes. Parece una postura democrática pues hay participación de los ciudadanos, pero ¿Cómo se ponen de acuerdo miles de personas?; alguien tiene que redactar las conclusiones. Finalmente se nos informa que con la participación de todos se llegó a algunos acuerdos; al leer estos nos damos cuenta que no concuerdan con lo que particularmente pensábamos. Esto puede ser lógico dada la gran participación de personas, pero ¿Por qué la “Persona Importante” no toma una decisión pensando en el bien común de su organización?, y así evitar acuerdos que generan discusiones largas y no ayudan a avanzar en lograr los objetivos que se tienen. Nuevamente aparece el temor a generar una mala imagen de esa “Persona Importante”.

Por último está la “Persona Importante” que no sabe lo que ocurre en su organización y cuando ocurre un acto no deseado se muestra como no informado sobre el tema. Hay que recordar que su deber es estar informado.

Debemos expresarles a estas “Personas Importantes” que no estamos de acuerdo con su actuar que los muestra como faltos de valores al no tener la honestidad de cumplir en forma correcta con su autoridad. Necesitamos ser gobernados o dirigidos por personas que posean valores que les permitan ejercer en buena forma su autoridad.

2016-12-07T00:41:03+00:00

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Profesor de estadística.