Columna de opinión

Acuicultura en Ñuble: una opción de diversificación productiva

Si miramos la composición de la matriz productiva en la provincia de Ñuble, centrándonos en las exportaciones de las empresas para el periodo 2005-2009 y sus porcentajes, los principales productos exportados fueron: tableros de madera de fibra 41%, productos silvoagropecuarios 20%, productos de molinería, malta y almidones 14%, frambuesas, zarzamora y frutillas procesadas 10%, otros agropecuarios 9%, y productos cárnicos 6%. Ahora bien, aunque una concentración importante (40% aprox.) viene de temas derivados del sector forestal, el 60% restante viene de diversas variedades de productos alimenticios. Destaco el potencial de la provincia en este ámbito. Tanto los productos forestales como alimenticios que se exportaron, fueron resultado del trabajo en la tierra, pero ¿qué ocurre con el potencial de alimentos que se podría producir en el mar? La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define acuicultura como “la técnica que permite aumentar la producción de animales y plantas acuáticas para consumo humano, por medio de cierto control de los organismos y de su medio ambiente”. Hay que señalar que existen varios tipos de acuicultura. En 1970, la acuicultura produjo alrededor de 3 millones de toneladas de pescado, mientras que en el 2012 la producción acuícola mundial llegó a 67 millones de toneladas, valoradas en 138.000 millones de dólares. La acuicultura la practican tanto los agricultores pobres de los países en desarrollo como las empresas multinacionales. Comer pescado forma parte de la tradición cultural de muchas personas. Las plantas acuáticas, como las algas, constituyen un recurso importante para la acuicultura, ya que aportan nutrición, medios de subsistencia y otros usos industriales importantes. Teniendo en cuenta su comportamiento dinámico en los últimos 30 años y la disminución de la pesca de captura, es probable que el crecimiento futuro del sector pesquero derive principalmente de la acuicultura (FAO). Por otra parte, este rubro emplea directa e indirectamente a cerca de 23 millones de trabajadores en el mundo. La Región del Biobío posee un amplio potencial para implementar actividades de acuicultura en el mar, debido a que en toda la costa existen áreas aptas para su desarrollo. A noviembre del 2015 existían 98 solicitudes en trámite de posibles centros, 29 de ellas para cultivo de moluscos bivalvos y algas, y 68 para cultivos de salmónidos. El mismo 2015, 8 fueron ingresadas al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), según una noticia publicada en el sitio web de Subpesca. Sin duda, se aprecian avances en el tema acuícola en la provincia. En enero de este año, el diario La Discusión publicó “Una inversión de 28,6 millones de dólares contempla el desarrollo de 11 innovadores y pioneros centros de cultivo en el mar de Cobquecura, por parte de la empresa Inversiones Pelícano S.A.”. Pienso que esta iniciativa es una muestra del potencial acuícola de la provincia, a favor de la diversificación productiva. Ahora bien, es importante que este tipo de inciativas sean amigables con el medioambiente, mantengan buen trato con sus trabajadores y tengan un tamaño tal que no modifique

2016-12-07T00:40:58+00:00

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Profesor de administración.