opinionacademica_b.jpg

En esta época de reformas se escucha hablar de la tributaria y ahora comenzaron los ruidos sobre la educacional. La propuesta del actual gobierno antes de las elecciones, sobre la reforma educacional, planteaba entre otras cosas que se debe lograr Calidad Educativa, y un párrafo del proyecto dice: “Esto requiere que la profesión docente esté dentro de las más valoradas socialmente y de las más exigentes, así como también entregar el espacio y las herramientas necesarias para que los profesores, directivos y asistentes de la educación puedan  desarrollar su labor”. Según lo anterior, la profesión docente será una parte importante en la futura reforma educacional.

Recordemos que el estatuto docente en la reforma del año 1991 definió un marco laboral especial para los profesores, incentivando especialmente a aquellos docentes que laboran en zonas de difícil acceso o con alumnos de alto riesgo social; años después se impulsaron pasantías con el fin de incorporar nuevas metodologías en la práctica docente, premios a la excelencia académica y también se aumentó la jornada escolar completa de 30 horas a 42 en enseñanza media y en enseñanza básica a 38.

En cuanto a los resultados obtenidos en las reformas anteriores, se nos ha informado a la opinión pública que la repitencia de curso y el abandono escolar bajaron, lo cual significaba que las reformas habían logrado resultados positivos, pero esta deducción no tiene ninguna validez dado que la causa directa de estos resultados pudo haber sido otra que incluso afecte a la calidad. Así también hubo fracasos, el más claro es que los resultados arrojados por el SIMCE no muestran mejoras en los rendimientos de los alumnos en ninguna asignatura y en mediciones internacionales nos mantenemos por debajo de muchos países.

Esperamos que la futura reforma educacional considere los actores más importantes que son el alumno y el profesor, que tenga como objetivo mejorar las condiciones difíciles en que se trabaja, dada la gran cantidad de alumnos por sala, gran cantidad de horas de clase a la semana, relaciones conflictivas en el interior de muchos centros educativos, etc. Todo esto lleva a ser muy estresante la labor docente, a los cuales se les exige dominar su propia disciplina y además que cumplan funciones de orientador, sicólogo, etc. Una formación docente que se rige por el mercado no puede dar los frutos que el país necesita para llevar a buen fin una reforma educacional que pretende mejorar la educación en Chile; los actuales estudiantes de pedagogía serán los que formarán a las nuevas generaciones y por lo tanto el Ministerio de Educación debiera definir las características que debe tener el egresado de pedagogía para que todas las instituciones de educación superior que imparten estas carreras puedan preparar con la misma exigencia a los futuros profesores. El proyecto de reforma educacional reconoce la importancia del profesor y que se deben generar las condiciones para que se desarrolle el aprendizaje en un ambiente favorable. Necesitamos que los acuerdos finales no dejen de lado lo esencial, que reconozcan que las reformas anteriores no han dado los resultados que se esperaban y que quede claro que los maquillajes lo único que hacen es esconder una triste realidad.

Celso Vivallo, Académico Escuela de Administración y Negocios – Universidad de Concepción.

By | 2016-12-07T00:41:08+00:00 agosto 18th, 2014|Académicos EAN, Columna|