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El sistema de seguridad social de nuestro país dispone del Subsidio por Incapacidad Laboral (SIL), el cual es el encargado de pagar nuestras remuneraciones cuando estamos frente a una “contingencia” que no nos permite asistir a nuestro trabajo, dentro de estas contingencias se encuentran: 1) enfermedad y medicina curativa, 2) reposo maternal suplementario, 3) reposo maternal, 4) enfermedad grave del niño menor de un año y 5) accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.

Entre los años 1995 y 2010, el gasto en “SIL” o comúnmente denominado gasto en “licencias médicas” a nivel nacional ha aumentado en un 253%, equivalente a una tasa del 9% anual (Benavides et al, 2011), este crecimiento fenomenal en los costos del sistema de salud (Isapre en el caso privado y Fonasa en el caso público) genera un campo fértil para la investigación científica, por ejemplo nos podemos preguntar: ¿cuáles son los determinantes del uso de licencias médicas?, ¿de qué variables depende la duración de las licencias médicas?, ¿qué ocurre con la productividad frente al ausentismo laboral?, etc.

Tomando la responsabilidad de responder a algunas de estas preguntas hemos considerado una muestra representativa de la Provincia de Ñuble de 2.033 observaciones, la cual contiene las condiciones de los trabajadores que presentaron licencias por enfermedad y/o medicina curativa en el año recién pasado. Los resultados del análisis descriptivo señalan que: los “días de duración del ausentismo laboral” o en palabras sencillas “el periodo que cubre la licencia médica” es significativamente distinto según el género del encuestado, también frente al rango etario al cual pertenece, al sistema de salud que elije, al cargo que posee, entre otras variables.

Desmenuzando lo anterior, las mujeres en promedio superan en seis días el ausentismo de los hombres (25 días al año frente a 19 de los varones). Además existe una relación positiva entre los años de edad del trabajador y sus días de ausentismo, esto quiere decir que a mayor edad mayor será el periodo de duración de la licencia médica, por ejemplo las personas que tienen más de 60 años triplican el tiempo de duración del ausentismo laboral de los individuos que son menores a 30 años (45 y 15 días respectivamente). Otro hallazgo importante se refiere a que los trabajadores que pertenecen al sistema de salud privado solicitan licencias más cortas que los que están en el sistema público, por ejemplo: un trabajador que tiene Fonasa se ausenta a su trabajo doce días más que uno que tiene Isapre, esto quizás se debe a que el sistema privado de salud realiza una fiscalización más rigurosa a sus cotizantes, incluso agobiante en mi opinión.

Por último, es importante destacar que las licencias por “enfermedad y medicina curativa” son financiadas con  cargo a la cotización que el trabajador efectúa a su Institución Aseguradora de Salud (Fonasa o Isapre), sin embargo para los trabajadores del mundo privado poseen una carencia de tres días, lo que significa que por licencias menores a once días el trabajador deja de percibir tres días de remuneración, lo cual a mi juicio por lo menos está lejos de ser ético.

Roberto Herrera Cofré, Académico Escuela de Administración y Negocios, Universidad de Concepción.

By | 2016-12-07T00:41:08+00:00 julio 28th, 2014|Académicos EAN, Columna|