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¿Se han preguntado alguna vez hacia dónde vamos como sociedad?, ¿qué considera valioso el común de las personas? o ¿qué entendemos por riqueza? Me parece interesante profundizar sobre el concepto de “riqueza”, lo haré desde una mirada económico-social. Este concepto no ha tenido el mismo significado a través de la historia, por lo tanto sería lógico pensar que vuelva a cambiar. En la antigüedad la riqueza para una sociedad estaba asociada a la construcción de grandes ciudades, templos, castillos y monumentos. Avanzada un poco la historia este concepto evolucionó hacia la búsqueda y conquista de territorios y pueblos.

Luego se pensó que la riqueza estaba asociada a la acumulación de metales preciosos como el oro y los diamantes. En los últimos cien años el concepto de riqueza ha estado asociado a la “creación de valor”. Ésta creación de valor la hace un agente económico que puede ser una persona o una empresa. La creación de valor se entiende como la capacidad que tiene un agente económico para producir un bien o servicio que resuelva la necesidad de otro agente, cuando este otro agente paga por ese bien o servicio se perfecciona la venta y mágicamente se contribuye a la “creación de valor” a través del beneficio obtenido (ingresos menos costos). Lo anterior es lo que hoy se entiende por “riqueza” y por “valor”, luego la forma de medir ese valor dentro de un país se traduce en lo que conocemos como el Producto Interno Bruto (PIB), que yo traduciría en forma simple como la suma del valor creado por todos los agentes de una economía en un periodo de tiempo determinado. Un banco central, entre otras tareas, trata de mantener tanto dinero como valor crea un país. Finalmente el dinero que circula es una forma de medir el “valor creado”.

A mi juicio, considero que esta idea contemporánea del concepto de riqueza es genial y peligrosa a la vez. Genial porque pensar que la riqueza esté asociada a la capacidad que tiene una persona para resolver la necesidad de otra me parece notable. Y peligrosa, porque los agentes que tienen una mayor capacidad para crear valor son las empresas y no las personas. Esto último provoca una ceguera en la sociedad, dado que los intereses de las empresas muchas veces están por sobre los de las personas. El tamaño de algunas empresas y esa capacidad que tienen para crear mucho valor (más que las personas) hace que en ocasiones para producir un bien se contamine otro, como por ejemplo el agua, y ahí ya no se esta sólo resolviendo una necesidad sino que además hay un daño a la salud de otro agente.

Desde mi mirada el concepto de riqueza está cambiando, es cosa de observar los precios en una tienda de fruta, en otra de televisores y luego comparar, verán que los precios de los televisores bajan año a año y por otra parte la fruta en los mismos periodos de tiempo sube y sube. Esto se podría explicar por varios factores, pero para este caso yo lo entiendo como una pequeña forma de evolución del concepto de valor, nos movemos a darle más valor a la salud de las personas y comenzamos a entender que tiene más valor para la sociedad la necesidad básica de alimentarnos bien que de poseer un artículo electrónico para entretenernos.

Rodrigo Fuentes Solís, Académico Escuela de Administración y Negocios, Universidad de Concepción.

By | 2016-12-07T00:41:08+00:00 Julio 14th, 2014|Académicos EAN, Columna|