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Hace un par de meses, el Presidente Sebastián Piñera, envío al Congreso el proyecto de ley que crea el nuevo Ministerio de Agricultura, Alimentos, Pesca y Recursos Forestales, con el objetivo de convertir al país en una “potencia agroalimentaria mundial”, a mi parecer es una buena medida pero sólo se basa principalmente en las nuevas facultades que tendría el Ministerio que permitirán asegurar inocuidad y seguridad en la producción de alimentos, esto sin comprender que el verdadero problema de nuestro país en el contexto internacional es que sus volúmenes de producción son reducidos, versus los de Argentina o Brasil u otros competidores.

Entonces el escenario posible es que efectivamente Chile se convierta en potencia agroalimentaria pero a la vez no podrá ser capaz de cubrir la demanda interna, dependiendo directamente de las importaciones de productos alimenticios. Esta realidad contrasta con las estrategias del resto de los países que en su mayoría (sobre todo las potencias) han acordado autoabastecerse y exportar sólo sus excedentes, nosotros correremos el riesgo que en el mediano plazo generemos un shock de oferta con altas presiones inflacionarias en productos de primera necesidad, como son los alimentos.

Creo que frente a la problemática expuesta, es imprescindible aunar esfuerzos en pos de expandir la “frontera de posibilidades de producción del agro”, lo que a mi parecer sólo se logrará con políticas públicas acertadas y que sean estructurales, como por ejemplo: i) otorgar subsidios a la incorporación de cambios tecnológicos, ii) fomentar la innovación del sector agrícola, iii) incentivar la utilización de semillas mejoradas genéticamente que permitan aumentar de manera considerable el rendimiento de los cultivos. En esta oportunidad me abocaré a la última de estas tres estrategias.

Antes de introducirnos en el tema es importante dejar claro que “mejoramiento genético” no es sinónimo de “alimentos transgénicos”. El mejoramiento genético se realiza reproduciendo diferencialmente a individuos de la misma especie que posean características deseables, o dicho de otra manera es una selección artificial (a diferencia de la selección natural), pero es importante dejar claro que en este caso no hay modificación artificial del genoma. Caso contrario ocurre con los organismos transgénicos en los cuales se incluye dentro del genoma genes de bacterias u otros organismos que confieren alguna propiedad deseable.

Conociendo estos conceptos, en conjunto con alumnos memoristas de la carrera de Ingeniería Comercial (Sergio Caro, Bárbara Navarrete y Fernanda Rubilar) se evaluaron los resultados e impactos del fitomejoramiento de trigo en la comuna de San Carlos, entre otros resultados se comprobó que la variedades de trigo mejoradas genéticamente o “certificadas” otorgan un mayor rendimiento por hectárea (al menos un 25% más que las variedades comunes o “no certificadas”). Complementariamente la riqueza adicional para el agricultor por sobre una tasa mínima de exigencia del 10% es diez veces mayor al utilizar el mejoramiento genético, este indicador se conoce como el Valor Actual Neto (VAN).

Roberto Herrera Cofré, Académico Escuela de Administración y Negocios, Universidad de Concepción.

By | 2016-12-07T00:41:12+00:00 febrero 3rd, 2014|Académicos EAN, Columna|