Columna de opinión

Chile como destino… mucho por hacer

El consumo turístico en Chile y el mundo ha crecido de manera constante en los últimos años, dejando muy atrás la crisis subprime del 2008/2009 que generó un estancamiento menor en el crecimiento de las llegadas de visitantes desde Europa y Estados Unidos. El turismo se ha convertido en uno de los sectores económicos con mayor crecimiento y estabilidad a nivel global, generando grandes expectativas a países que -teniendo mucho potencial- históricamente no han logrado entregar una oferta de calidad, integrada y con un sello país que les permita capturar de mejor manera esta oportunidad. Sólo como ejemplo: el ingreso promedio por turista en Chile es casi 5 veces menor al de Nueva Zelanda, a pesar de que su oferta en atractivos naturales es muy similar. Estamos muy por debajo de los líderes mundiales (según el World Economic Forum 2015), especialmente en temas de Sostenibilidad, Competitividad en Precios y Recursos Culturales. Esto último no deja de llamar la atención, considerando que en nuestro país disponemos de 9 pueblos originarios ricos en culturas ancestrales, que perfectamente podrían lograr lo que los Maoríes en Nueva Zelanda si empezamos desde ya un proceso real de integración, reconocimiento y representación.

¿Será que para el gran empresariado y el Estado es más rentable seguir explotando los recursos naturales, que desarrollar una oferta con altos estándares de calidad e identidad local?

¿Será que el individualismo y concentración nos impiden generar una oferta donde la colaboración y confianza empresariales y sectoriales son claves para mejorar la calidad?

¿Será que en un mercado dominado por el neoliberalismo, el pez grande se come rápidamente al pequeño, coartando el emprendimiento e innovación?

Es necesario reconocer el esfuerzo del Estado por empujar este sector a través de: políticas públicas, creación de nuevas instituciones (como la subsecretaría, en el año 2011), planes nacionales e internacionales, entre otras herramientas. Con todo, a pesar de que la tendencia es positiva, los resultados concretos -por ahora- no son buenos: El turismo en Chile representa el 3,2% de las exportaciones, lejos del 5,4% a nivel global y mucho más lejos del 14,4% de Nueva Zelanda.

Como todo desafío adaptativo, éste es sin duda altamente complejo y multidimensional. Sin embargo, hay consenso en que debemos diversificar nuestra oferta: aplicando innovación (no sólo en el uso de nuestros recursos naturales, sino también respecto de los recursos culturales y étnicos); capacitando a nuestra masa laboral en idiomas y servicio; desarrollando nuevos destinos y teniendo -por sobre todo- respeto por nuestra naturaleza y cultura.

Finalmente es muy importante que, como sociedad, nos vayamos esforzando cada día más en apoyar un sector económico que es intensivo en generación de empleo y dinamizador de economías locales. Estoy convencido que si se hace de una manera sostenible es quizás la mejor oportunidad que tenemos de cuidar nuestro medio ambiente e integrar de una manera más respetuosa y justa a nuestros pueblos originarios.

2017-03-31T12:49:37+00:00

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Profesor del área del management.