Columna de opinión

Tarea pendiente: Alta desigualdad de los ingresos en Chile. ¿De qué depende este fenómeno?

Dentro de la historia económica de nuestro país, la última década es la de mayor estabilidad económica, con altas tasas de crecimiento y con notables progresos en diversas áreas de la economía; el ingreso per cápita ha crecido a más del doble y las tasas de pobreza se han disminuido a menos de la mitad. Si bien existen estos importantes progresos económicos, el mejoramiento de la desigualdad aparece como una tarea pendiente (Ruiz-Tagle, J., 1999). Sólo por dar un ejemplo, al hacer una analogía con los resultados encontrados en el estudio “La parte del León” considere lo siguiente: actualmente Chillán representa aproximadamente el 1% de la población de Chile ¿Qué le parecería que esta urbe concentre el 33% de los ingresos totales del país? Al menos cuestionable y peligroso.

Es por esto que junto al colega Gabriel Fuentes Pincheira investigamos los determinantes que conforman el ingreso monetario de los chilenos utilizando la Encuesta de Caracterización Socioeconómica del Ministerio de Desarrollo Social(CASEN), detectando de alguna forma las variables que tienen injerencia en esta desigualdad histórica del país. Para esto se siguió la ecuación propuesta por el investigador Jacob Mincer en el año 1974, ecuación que ha sido la base de la mayoría de los estudios que tienen relación con el nivel de ingreso y por sobretodo del retorno o rentabilidad de la educación. Además se utilizó una ecuación ampliada donde se agregaron las variables género, edad y años de escolaridad de los padres del individuo en estudio. Dicha ecuación fue creada en base a la evidencia empírica que señala a estas variables como relevantes en la generación de ingresos entre los chilenos.

Los resultados de este estudio arrojaron que el “género” es el mayor determinante de las diferencias en la generación de ingreso futuro en cada una de las regiones de Chile, identificando que para condiciones similares las mujeres reciben un salario significativamente menor que los hombres (en promedio $130.000 menos). Luego los “años de escolaridad” generan un retorno en promedio de un 10% de aumento en el salario por un año extra de educación. Además la experiencia laboral y la edad son determinantes representativos del ingreso de manera transversal a las regiones, se entiende que a mayor edad de un individuo mayor debiera ser su experiencia laboral, por ende genera un valor agregado que desencadena en un mayor ingreso, pero atención ya que opera de manera decreciente.

Por último, ya que soñar es gratis se sugiere que las políticas públicas debiesen apuntar a generar un aumento sostenido en el ingreso autónomo de las personas, de ese modo la presión a subsidiar sería menor y la cuenta fiscal tendería a generar ahorro público (lo cual ha sido imposible de lograr en los últimos 8 años), en ese contexto esta investigación reporta información útil en que éstas políticas deben apuntar a eliminar la discriminación por género y fomentar el aumento de los años de escolaridad, lógicamente poniendo énfasis en la calidad de la educación.

2017-01-23T11:54:51+00:00

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Profesor de economía.