Columna de opinión

¿Reforma Educacional o un sistema completamente nuevo?

Al inicio del año escolar, los usuarios del Sistema de Educación chileno: apoderados, alumnos, profesores, no solo nos abstraemos del debate, sino que enfocamos esfuerzos para no quedar fuera de la maquinaria: nos adaptamos a un horario, preparamos clases, compramos uniformes, y ajustamos el presupuesto para empezar a pagar mensualidades. Es que el debate en educación es estacional en nuestro país. Ni los líderes sociales, ni los ciudadanos, nos ocupamos del él durante los meses estivales. Tradicionalmente, son los estudiantes universitarios quienes inauguran la temporada de protestas, a fines de abril o principios de mayo, cada año. Quisiera abstraerlos del conflicto sobre financiamiento y equidad de nuestro sistema educativo, para reflexionar respecto de la pertinencia del mismo. Si consideramos que la educación tiene por finalidad convertir a los niños en adultos capaces de aportar a la sociedad con su trabajo, entonces habría que instalar un sistema completamente nuevo, en vez de reformar el existente. Primero, porque los objetivos formativos no se están cumpliendo con la debida excelencia; y por lo tanto, la carencia de calidad es más grave, y afecta a establecimientos públicos y privados. Es necesario un nuevo enfoque curricular y metodológico, porque no es admisible que, al final de 12 años de formación – Enseñanza Básica y Media – los estudiantes egresen sin haber logrado el desarrollo avanzado de competencias fundamentales, como lo es la expresión oral y escrita en español. Segundo, porque es necesario operacionalizar y transparentar los objetivos del ciclo de Enseñanza Media. La mayoría de las familias quiere que sus hijos accedan a la formación profesional, idealmente universitaria. El debate sobre la inequidad es, justamente, que los estudiantes de los colegios públicos no estarían tan bien preparados para rendir la PSU. Pero, los alumnos de los colegios particulares y subvencionados tampoco lo están; de lo contrario no existirían los Preuniversitarios. Tercero, el ciclo de Educación Profesional adolece de toda planificación basada en la oferta vs demanda. Los conflictos gobierno- estudiantiles tienen relación con el alto costo de las carreras. Medidas como la Gratuidad, intentan corregir en parte desigualdad. Pero, ampliar el acceso a la educación profesional, se podría calificar hasta como fraudulento, sin realizar, a nivel país, la debida planificación respecto de cuantos profesionales realmente se necesitan en Chile. Si la finalidad última de la educación es producir ciudadanos útiles que aporten a la sociedad con su trabajo, entonces es un deber de los gobiernos el velar para que la oferta laboral sea consistente con la cantidad de profesionales que egresan. Reformar un sistema que presenta tantas discordancias conlleva más tiempo y desgaste que en definitiva organizar uno nuevo, que sirva a todos, se adapte a las características y necesidades particulares de nuestra nación, y se construya sobre pilares de igualdad, calidad y eficiencia.

2016-12-07T00:41:00+00:00

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Profesora de inglés.